
Sr Lise Le Riche fdls
¿Seguir a Dios, ver a Dios, escucharlo, amarlo? ¿Cómo hacerlo? ¿Qué camino seguir? La sesión realizada por las Hijas de la Sabiduría sobre la espiritualidad con el tema “La Sabiduría transforma”, trata sobre los cuatro medios que nuestro fundador San Luis María de Montfort nos ha dejado para adquirir la Sabiduría. En la actualidad, nuestro grupo internacional de Hijas de la Sabiduría, reunido en Roma, desarrolló los dos primeros medios: El deseo ardiente y la oración continua.
Uno de los signos por los que se reconoce a un guía espiritual son las directrices claras y juiciosas que les otorga a aquellos a quienes acompaña sobre el camino del Evangelio. En Francia, en el tiempo de Luis XIV, Montfort, cargado de su experiencia espiritual en cuanto a la vía mística, fue un guía espiritual excepcional para la época. Personas de todas las condiciones sociales, que tuvieron una experiencia de conversión radical, -nobles, ricos, pobres y sobre todo los más humildes, así como laicos, religiosos y religiosas-, venían a él en búsqueda de dirección espiritual. Sin dudarlo, Montfort los adentra en una vida cristiana sólida, en el camino de la santidad, e incluso en la vía mística, ya que él creía en la gracia del bautismo y en la invitación apremiante a la santidad destinada a todas las personas de parte de un Dios que ama con locura a sus creaturas. Los medios que nos ha legado para adquirir la Sabiduría son una ruta segura para alcanzarla.

Mediante diversas presentaciones, trabajos de grupos, integración personal y celebraciones, las animadoras han llevado a las participantes a redescubrir, bajo el ángulo del contexto actual, el deseo y la oración continua como caminos hacía Dios. El deseo ardiente y la oración continua propuestos por Montfort para adquirir la Sabiduría se expresan de maneras diversas a lo largo de su vida. ¿Qué pasa con nosotras? Nuestro deseo, ¿está aún vivo? ¿Cómo descubrimos en cada circunstancia, la presencia amorosa de Dios? ¿Cómo la vivimos? ¿Cómo vivimos la oración continua? Ser sensible, estar en sintonía, atenta y despierta aún más a la presencia amorosa de Dios en nuestras vidas, ¿no es una gracia inaudita que debemos pedir? Cada hermana de la sesión hizo más conciencia sobre el deseo profundo que la impulsa hacia Dios.
Cada etapa de la sesión se termina con una celebración de clausura animada e integrada. Los deseos y las oraciones de cada participante fueron expresados, integrados y orados durante las dos ceremonias colectivas las cuales fueron muy conmovedoras.

Los deseos y las oraciones de cada hermana fueron unidos a los de San Benito, el 14 de agosto. El camino recorrido nos llevó hasta Subiaco, cerca de Roma, al primer monasterio fundado por él. Cuando aún era joven y decepcionado por la corrupción de Roma, partió en búsqueda de Dios en la soledad, el silencio y la oración. Pasó tres años viviendo como ermita en una gruta de Subiacco; en algunas ocasiones, un monje de alrededor le llevaba una cesta con alimentos dejándola deslizar desde lo alto del acantilado. Allí, el deseo de Dios y la oración contemplativa fueron su menú cotidiano.
¡Qué alegría para cada una de nosotras pisar aquellos lugares benditos, celebrar la Eucaristía y permitir a nuestras voces y a nuestros corazones vibrar al unísono con los monjes que vivieron allí desde hace siglos y con los que están presentes actualmente, al igual que con todos aquellos que buscan a Dios! Deseo ardiente e insatisfecho de Dios, oración continua como fuente inagotable.
Sr Lise Le Riche fdls
Fin de articulo (T4)
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