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Más de 200 personas fueron luego invitadas al banquete. Colaboradores, amigos, laicos cooperantes, empleados y todas las personas implicadas en todos los niveles manifestaron su compromiso y afecto a las Hijas de la Sabiduría y a sus obras. Por su parte, Jean Quinn, provincial, expresó el aprecio de las Hijas de la Sabiduría por todos sus colaboradores, parientes y amigos con quienes estos servicios han sido posibles. Por la tarde, todos fueron invitados a una fiesta irlandesa de danzas y de música con los minusválidos. Violines, acordeones, guitarras y arpas hicieron sonar sus cuerdas y llevaron a la multitud a arrebatos de locura gozosa.

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Nadie puede emprender el camino de regreso a la casa sin experimentar en el fondo de su corazón la ternura de Dios para cada uno de nosotros, a pesar de nuestras limitaciones, con ellas. El amor desplegado hacia las personas heridas pero rodeadas de tanta atención, revela la ternura de la Sabiduría que se hace conocer de sus hijos. Una fiesta de centenario inolvidable, llena de la alegría de los sencillos de corazón. Gracias GBI !
Lise Le Riche hdls
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