

Hna. Louise Madore, hdls
Superiora general
Las Hijas de la Sabiduría recuerdan este año el 250 aniversario de la defunción de su querida Fundadora, la Beata María Luisa Trichet.
¿No son los aniversarios en nuestras vidas lugares donde adquirir nuevos recursos y de enseñanza ?
La beatificación de María Luisa Trichet en 1993, en el momento en el que en la Congregación manifestaba su 290 aniversario de fundación, permitió a las Hijas de la Sabiduría del mundo entero descubrir mejor la cariñosa fisonomía de la primera Hija de la Sabiduría. Para la mayoría de entre nosotras, María Luisa salía de la sombra de Luis María de Montfort y se presentaba en toda la originalidad de su persona y de su llamada.
¡Alegrémonos en Dios!
Pasando a la casa del Padre, como Montfort, en San Laurent sur Sèvre y en la misma fecha, el 28 de abril, María Luisa, por medio de este signo y por medio de tantos otros, revela su profundo cariño por este gigante de la santidad ! Nosotras también podemos, sin ninguna duda, poner en sus labios, en el momento que nos deja :
« ¡Tu Congregación, Señor, es tu elección, es tu obra ! Tú la has querido, la has sostenido. ¡Magnificat !» (Súplica ardiente, L. M. de Montfort)
¿No es este el gozoso sentido del Aleluya que brota tantas veces de sus labios y de su corazón en el momento en el que va a volcarse en los brazos del Padre ? «¡Alegrémonos en Dios!» responderá ella cuando se le pedirá el significado de la palabra « Aleluya »
! ¡María Luisa podía con Montfort alegrarse en Dios puesto que entregaba una herencia que llevará a su Congregación más allá de 300 años de existencia! Realización de una vida moldeada de la sencillez y de la audacia del Amor.
María Luisa, desde el principio, no había recibido, «esta capacidad de acoger lo cotidiano y de inventar su vida, día tras día, tras los pasos de Dios.» ( B.Papasogli) Y todo eso en una libertad y un espíritu de discernimiento excepcionales. Podía, pues, cantar al presentarse ante su Dios el Aleluya pascual puesto que había vivido el don total y había llegado al cumplimiento de la madurez. El proyecto que Dios había soñado, con ella y por medio de ella, estaba realizado. Una Congregación de mujeres dedicadas a la Sabiduría del Verbo encarnado estaba en plena efervescencia.
Y hoy, ¿qué nos dice María Luisa?
Su voz y su vida conservan indiscutiblemente una pertinencia sorprendente y entusiasmante, particularmente para nosotras sus hijas, y también para la vida religiosa en general.
Como las pruebas de todas las clases no le faltaron, María Luisa, ciertamente, y con frecuencia repitió estos versos del poeta (R.Considine): «¿Por qué aventurarse más lejos en senderos desconocidos, arriesgando todo? / ¡Ciertamente, esto es una empresa para locos… o al menos para amantes! / ¿Por qué no volver tranquilamente a de donde hemos venido por el camino conocido?»
¡Benditas somos por reconocer a través de la llamada de la teología de la vida religiosa contemporánea, la audacia de María Luisa! Esta audacia que invita a religiosos y religiosas a mantenerse proféticamente en el continuo movimiento de la vida, de mantenerse en «la franja o en el margen» … entre una tradición establecida y otra naciendo. No confió María Luisa en Montfort que, hasta pagando con su vida, supo poner en cuestión una tradición amenazada de esclerosis, poco evangélica. Ella optó con él por una forma de vida religiosa a los cuatro vientos, expuesta a los riesgos normales y molestos de la vida.
¡Benditas somos y fuertemente solicitadas de entrar en esta visión de una mujer que nunca dudó en pisar en los talones de la novedad del Espíritu! ¡La marginalidad nunca la asustó y ella nos da señales aún hoy! Sus muchos rechazos del compromiso, como Primera cordada, hablan elocuentemente.
Que pueda ella guiarnos a todas y todos, de la Familia Sabiduría en particular, en la alegría y la libertad del Aleluya pascual. Aleluya que nos hace vislumbrar el mundo nuevo, los cielos nuevos, donde los seres humanos serán acogidos y amados de la misma manera.
Que María Luisa Trichet nos bendiga y obtenga fuerza y ternura, fidelidad y coraje, deseo ardiente de crear una mundo más humano tal como lo soñó Cristo Sabiduría.
♦ dibujos : Claudette Danis
Fin de articulo (T6)
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